Con la visita a España de Sarkozy y la espectacular Carla Bruni, me he visto impulsada a escribir un post sobre ella. No es que rebose originalidad hacerlo en estos días, ya que la prensa nos está bombardeando con la visita en cuestión, pero invito desde ya a abandonar de leer a aquel que esté saturado de tanta Carla Bruni. Estamos hartos de escuchar que esta turinesa empezó a estudiar arquitectura, acabó por dejarlo y convertirse en modelo y finalmente publicó un exitoso disco como cantautora, del cuál podéis escuchar –una vez más- su sencillo más sonado al principio de este post.
A mí personalmente, y es que este post no trata de informar, sino de mi opinión personal, me parece que como modelo cualidades no le faltan, pero sería todo un desperdicio que se hubiese quedado en ello, porque la intuición me dicta que esta mujer goza de un cerebro más que útil y que puede tener en su mano prácticamente lo que quiera. Al principio fue criticada por muchos, y cuando digo al principio, me refiero al principio de su relación con Sarkozy. Si bien yo era una de sus detractoras, puesto que me dejé llevar por ese cuadro de entrometida en el que la pintaron de protagonista, hoy pienso que no es una arpía sino más bien una chica muy independiente que roza tan de cerca las cualidades que la mayoría de gente desea, que a muchos les irrita su cercanía a la perfección y buscan la forma de quitarle esta cercanía. Es guapísima, de gran estatura, con ojos claros y delgada, pero no es sólo el físico: es absolutamente indiferente a las opiniones de los demás, y esa es la cualidad que yo más valoro en ella, la capacidad de no hacer ni caso a lo que todo un país comente. Y sin duda, el no cambiar la forma de ser por ser la primera dama de un país. Si bien es cierto que hay que exigirle un grado de educación, ¿por qué convertirse al ser primera dama en un segundo plano, siempre sonriente y aparentemente complacida, anular tu opinión y quedarnos detrás del escenario? En mi opinión, que veo lo mismo que vosotros, eso es lo que ella no ha hecho. Puede presumir de ser educada, y de sonreír como la que más como ha ido demostrando en su visita a España, pero desde luego no puede criticársele el no ser ella misma ante todo (ha reconocido que ella no votará a su marido por ser su marido, sino que lo hará si está de acuerdo con lo que venda, o haberse declarado feliz de no ser italiana, después de que Berlusconi hubiera dicho de Obama que está "siempre bronceado").
Por último me gustaría invitaros a releer el interrogante que está en negrita, y sustituir las palabras “primera dama” por “princesa”. Y es que nosotros, que teníamos una joven emprendedora, periodista y aparentemente de gran carácter, tenemos ahora –repito, en mi opinión- una escuálida muñeca de porcelana (¿o más bien de botox y otras cirugías?) que ha cambiado su voz por la de un ser pequeño, que no es escuchado ni llama la atención, porque ha relegado su función a la de hacer acto de presencia sin que nadie tenga queja, ni admiración de ella.
Y en definitiva, las últimas preguntas no serán retóricas, esta vez espero algunas respuestas: ¿qué opináis de Carla Bruni? ¿Os gusta, os es indiferente? ¿La compararíais con Lady Di o Grace Kelly cómo han hecho algunos? ¿Y qué resultado sacáis al compararla con Doña Letizia?
Pronto, más sobre moda. Hoy me apetecía más el “famoseo”.

