2005. Una barbadense –sí, un gentilicio hasta entonces desconocido para muchos- lanzaba un single llamado “Pon de replay”, perteneciente al álbum “Music of the sun” que tenía en su carátula la fotografía de una deslumbrante morena de piel mulata y rasgos exóticos. Nadie podía imaginar que esa misma mujer, Rihanna, sería hoy una diva indiscutible del pop.
Seis años y muchos cambios de pelo después, cuando Rihanna pestañea hay noticia. Y cuando alguien es una diva indiscutible del pop, también crea escuela en cuanto a estilo se refiere. Da igual si lleva el pelo rojo o se rapa media cabeza, la gente irá a la peluquería y dirá: “hazme el pelo como el de Rihanna”. Y por mucho que nos pese (o no) habrá quien copie sus calcetines con faldas midi o sus tops cortos con faldas altas, nada que ver con la primera faceta de Rihanna, que vemos sobre estas líneas. Pelo largo, natural y un estilo sencillo que, si nos fijamos en las dos imágenes de su derecha, poco tardó en convertirse en un estilo que pretendía potenciar su imagen más sexy.
El corte que Victoria Beckham puso de moda, lo que se llama un “bob asimétrico”, se convertiría poco después en la seña de identidad de Rihanna. Outfits coloridos, pendientes XXL, vestidos que realzan su figura... en ese momento, optó por lo que sería un estilismo clásico de “divas from the Bronx”, un estilismo por el que todas las que puedan etiquetarse así han pasado: Beyoncé, Jennifer López...
No obstante, la fama crecía a la par que Riri sacaba nuevos singles, y una estrella no puede ser para siempre sencilla. El pelo, al más clásico estilo hollywoodiense. Los looks, cada vez más cuidados y deslumbrantes. El escote, cada vez más pronunciado, dejando ver por primeras veces las extravagancias que sólo una diva puede permitirse, como el inexplicable vestido de la segunda foto.
Más tarde, con un corte masculino de cabello, vino la etapa de intentar definir su estilo. Transparencias, tutús, estilo “rockera-rebelde” que recuerda a Avril Lavigne, estilo andrógino...
Todo ello para acabar optando por la rebeldía y la extravagancia. Mucho negro, cuero, encaje, pantalones rasgados o gafas de aviador iban perfilando esta imagen de “rebelde de la moda”, algo que nunca dejará de tener seguidores. Innova, con acierto o sin él, y te copiarán.
Lo que se le escapó a Rihanna –o a sus estilistas- fue la fina línea entre innovar y excederse. Un corte de pelo fauxhawk con un tinte espantoso, vestidos con capuchas imposibles, asimetrías...
Nada comparado a teñirse el pelo de rojo y aficionarse a las pelucas. A dar la nota porque sí, porque yo soy una diva y me lo puedo permitir. ¿Calcetines con tacones y faldas midi? Rihanna puede llevarlo, y lo más grave es que habrá quien le copie. ¿Mezclas imposibles, exceso de complementos y unas medias inexplicables? ¡Sale en el videoclip de Rihanna, está de moda! ¿Llamar vestido a una serie de volantes posados sobre un cuerpo desnudo? Si lo llevases a la boda de tu hermana sería un escándalo, pero si ella lo lleva a los premios Grammy es un vestido y además fantástico.
¿Qué será lo próximo? Como veis, yo habría frenado la evolución estilística de Rihanna en la tercera etapa de las siete que aquí señalo, pero ¿y vosotros? A mí me gusta mucho su música, pero ya no su estilo ¿os gusta su estilo, su música, ninguna de las dos cosas?