El martes arrancó la última cita internacional de la temporada de pasarelas, la semana de la moda de París en la que ya hemos visto colecciones como las de Christian Dior, Lanvin o Balmain y todavía nos quedan por ver otras de la talla de Yves Saint Laurent, Chanel o Elie Saab. Sin duda es la fashion week que más firmas de renombre acoge, y por ello hoy os traigo mi primer repaso de ella con las colecciones de la que ya hemos disfrutado.
Si bien en Christian Dior se toman con calma lo de anunciar un sucesor oficial para Galliano, el espectáculo debe continuar y esta primavera la firma apuesta por una mujer femenina y recatada, con vestidos lady siempre bajo la rodilla para la noche y con vaporosos vestidos para vestir sus noches. En Balmain me quedé fría, quizás por su gama de tonos –negro, crema y azules-, o quizás porque me faltaron esas maravillosas chaquetas que enamoran a sus clientas o los metalizados, brillos, paillettes o tachuelas a los que nos tienen acostumbrados. Así y todo, a sus chaquetas y chalecos estructurados y a sus vestidos no les falta todo lujo de detalles en una colección que no deja de ser barroca aún careciendo de oro y otros metales.
Ver una colección de Isabel Marant empieza a ser cómo ver qué venderá Inditex en la próxima temporada, pues el creciente número de admiradores de la diseñadora se ve reflejado en los numerosos clones de sus creaciones que la gran empresa proporciona a los bolsillos low-cost. Así, podemos predecir que el estilo cowboy y el burdeos seguirán entre nosotros el próximo otoño, pero sin prescindir chaquetas beisboleras, bordados florales y tops de piel troquelada. En una línea muy distinta, Amaya Arzuaga –nuestra española en París-, optó por tonos oscuros con tintes de color en una colección cubista que mezcla texturas como la lana, el mohair, el tul o el cuero.
La estética asiática se renueva en Dries Van Noten con aires masculinos y dosis de colores intensos sobre tonos oscuros, sedas para lucirse y pieles para abrigarnos. También en una serie de looks se cuela una obvia estética militar en chaquetas de este estilo que se tiñen de color caqui. Rochas mezcla prendas básicas monocromáticas con otras más elaboradas en tejidos opulentos sobre las que se dibuja un estampado caleidoscópico muy sutil, en color sí, pero de tonos apagados. Pantalones amplios y jerséis de lana son protagonistas durante el día, mientras que por la noche arriesgan más con vestidos de grandes faldas globo.
Todos sabemos lo que cabe esperar de un diseñador que el pasado año cerró su desfile con Gaga como musa, y Thierry Mugler no ha decepcionado con una colección de prendas escultóricas donde blanco y negro dominaban absolutamente toda la colección, rotos solo por dos looks monocromáticos: uno en rojo y otro en mostaza, tomando gran importancia el volumen en los hombros, el pelo, las transparencias y las aberturas. Y ahora pasamos a Balenciaga (y sí, otra temporada más le diré a Ghèsquiere aunque muchos me coman que “ay si Balenciaga levantara la cabeza”). Con ingredientes como grandes abrigos cuyas solapas toman el protagonismo, sudaderas de Star Trek, asimetrías y una serie de pantalones de talle alto en seda, todos bien batidos en una variada paleta cromática podemos imaginar que el menú se presenta, cuanto menos, peculiar. Y es que a veces la extravagancia se presenta más en forma de sudadera de Star Trek llevando en su etiqueta “Balenciaga”, que de la mano de Thierry Mugler, que al fin y al cabo nos ha acostumbrado a su estilo.
La estética new look se adueña de una colección de Roland Mouret que prescinde de estampados para dar importancia a relieves, péplum y femeninas siluetas que poseen encanto por sí solas, pintadas en tonos pastel, marengo, blanco y negro. Tampoco da importancia a los estampados Hussein Chalayan en una propuesta entre lo minimalista y lo geométrico donde tanta importancia tiene el negro que nos acompaña en numerosas colecciones de la temporada como los tonos intensos. Siluetas limpias se combinan con asimetrías para definir su colección.
La Maison Martin Margiela propone el oversize como imprescindible talle en todas sus prendas en una colección recatada de líneas puras que sólo al final de su desfile dejó ver alguna asimetría o estampado alejado del minimalismo monocromático de sus primeros pases. Por su parte, la firma Sonia Rykiel regresa a los setenta represntándolos con punto, faldas midi plisadas y abrigos oversize en blanco y negro, pero también en rojo, naranja y beige.
En Nina Ricci encontramos looks para todos los gustos: de aires góticos sobre negro y transparencias, actual en jerséis de punto y asimetrías, romántico con siluetas femeninas, rosa o tules y sofisticado con tweed o estolas de piel, todo ello sin embargo en una colección que no resulta inconexa en su resultado final, pues quizás su hilo conductor sea un “casi todo vale”. Alber Elbaz quiso hacer un homenaje a sus diez años en Lanvin en una colección donde tanto da color intenso como blanco y negro, faldas lápiz o de amplio vuelo, look monocromático o estampados y bordados; pero eso sí: el vestido como gran protagonista y si es en corto, mejor. Brillante.
Pronto os traeré mi segunda entrega de Paris Fashion Week, pero hasta entonces decidme: ¿qué colección de la ciudad del amor os ha enamorado a vosotros?